Colegio Coopteboy PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Jueves, 12 de Octubre de 2006 16:50

COLEGIO COOPTEBOY

RESOLUCI√ďN 00271 DEL 19 DE NOVIEMBRE DEL 2003




MISION INSTITUCIONAL

 

 

 

En el colegio Coopteboy formamos a la persona de manera solidaria para que se transforme en líder emprendedor que aporte  soluciones de beneficio a la comunidad local, regional, nacional e internacional y de esta manera geste un mundo mas justo, participativo e incluyente.


VISION INSTITUCIONAL

 

En el 2015 el Colegio Coopteboy sera una institucion educativa lider en la pedagogia solidaria, impulsando proyectos de desarrrollo social, economico y cultural que generar√°n una mejor calidad de vida, demostrada en el liderazgo y emprendimiento de sus egresados, para el crecimiento y desarrollo de la sociedad.


 

 

GENERAL

 

Desarrollar proyectos solidarios educativos de impacto social que contribuyan a la formación del estudiante para que consolide una personalidad sólida que le permita mejorar la calidad de vida de su entorno, llevando a la práctica los conocimientos adquiridos en clase.

 

ESPECIFICOS

 

1.     Formar a los estudiantes en un ambiente de solidaridad para crear en ellos actitudes de servicio.  

2.     Generar interés en los estudiantes por aprender a través de la experiencia con el fin de mejorar la calidad en su educación.

3.     Implementar la educación solidaria a través del aprendizaje servicio integrándolo a todas las áreas del saber.

4.     Planificar actividades de intervención comunitaria, de aprendizaje y experiencias educativas solidarias para desarrollarlas desde el ámbito educativo, discutiéndolas y vivenciándolas a partir de los valores.

5.¬†¬†¬†¬† Aplicar los principios, m√©todos y procesos del aprendizaje servicio para brindar a los ni√Īos un ambiente escolar pleno de afecto en el cual se sientan seguros, confiados y puedan desempe√Īar en¬† totalidad sus potencialidades, partiendo del sentido de la empat√≠a y la reciprocidad del cuidarnos unos a otros.

6.     Generar en la comunidad educativa la cultura de la solidaridad para fomentar el  sentido de pertenencia con el colegio mediante la colaboración, la responsabilidad y la lealtad en el proceso educativo.

HISTORIA DEL COLEGIO

 

Nuestro Colegio inici√≥ labores el primero de febrero de 1998 con el nombre de SALA MATERNAL COOPTEBOY ubicada en la calle 18 N¬ļ 12 ‚Äď 34¬† de la ciudad de Tunja.

Esta Sala maternal surgi√≥ por iniciativa de algunos asociados de la ORGANIZACI√ďN COOPERATIVA COOPTEBOY quienes con visi√≥n y sentido de solidaridad quisieron hacer un aporte educativo a la comunidad Tunjana.

La Sala Maternal COOPTEBOY inici√≥ con los niveles de Beb√©s- caminadores y P√°rvulos con un n√ļmero reducido de estudiantes (5 ni√Īos) utilizando una metodolog√≠a especial y una estimulaci√≥n adecuada que complementaba la impartida a los ni√Īos dentro de cada hogar; adem√°s de facilitar el cuidado de los ni√Īos durante la jornada de trabajo de los padres brind√°ndoles un ambiente de seguridad e independencia que les permit√≠a desenvolverse como en su propia casa.

En este mismo a√Īo el n√ļmero de estudiantes se increment√≥ contando al final con un total de cuarenta y cinco (45) menores de tres (3) a√Īos, haciendo evidente la eficiencia de la sala maternal en cuanto al cuidado y educaci√≥n de los ni√Īos a su cargo y buena¬† acogida dentro de la comunidad.

 

En el a√Īo 1999 se proyecta el JARD√ćN INFANTIL COOPTEBOY como tal, respaldado con un Proyecto Educativo Institucional presentado ante la Secretar√≠a de Educaci√≥n Departamental y despu√©s de haber sido revisado y analizado se le adjudica licencia de funcionamiento al Jard√≠n mediante resoluci√≥n 3036 del 12 de octubre del 2000.

 

A partir del a√Īo 2004¬† el Jard√≠n Infantil COOPTEBOY adopta el nombre de COLEGIO COOPTEBOOY seg√ļn resoluci√≥n 00271 de Noviembre 19 de 2003.

 

En el 2005 se suspendi√≥ la atenci√≥n al nivel de bebes y reanud√°ndolo en el 2006. En este mismo a√Īo se dio inicio al proyecto curricular de Filosof√≠a para Ni√Īos, permiti√©ndoles a estos desarrollar habilidades y destrezas del pensamiento para generar personitas m√°s razonables y solidarias.

 

En la actualidad nuestro Colegio continua prestando los servicios de Sala Maternal con¬† P√°rvulos; adem√°s se imparte Educaci√≥n Preescolar en los niveles de Pre Jard√≠n, Jard√≠n y Transici√≥n y Educaci√≥n B√°sica Primaria en los grados Primero, segundo,¬† tercero, cuarto y quinto, incrementando cada a√Īo el siguiente nivel de b√°sica. Adicional al servicio educativo el colegio cuenta con el servicio de restaurante, orientaci√≥n y psicolog√≠a, la banda marcial, el grupo de danza infantil, y escuelas deportivas.

 

 FILOSOFIA INSTITUCIONAL

 

En el Colegio Coopteboy entendemos la SOLIDARIDAD como la  relación entre personas que participan con el mismo interés en la consecución de metas y objetivos  y que particularmente se sienten unidas en la comunidad humana.

 

El ser SOLIDARIO lo aplicamos al sentido de ‚Äúobligaci√≥n o responsabilidad‚ÄĚ, compartida por varias personas de modo que son corresponsables en el √©xito o en fracaso de los objetivos propuestos.

 

Por el contrario, la CARIDAD es un sentimiento que impulsa a auxiliar con d√°divas a los pobres o con cuidados, consuelos, etc. a quien los necesita. Por lo tanto vivimos la solidaridad no para el necesitado sino con el necesitado. De lo contrario no deja de ser caridad.

 

Entendemos que nadie puede ser indiferente al destino y a la suerte de sus hermanos a quienes ve sufrir. Eso ser√≠a burlarse de ellos. El hombre que consume las energ√≠as en s√≠ y es incapaz de vivir la vida junto a los dem√°s es peque√Īo y d√©bil, es un hombre incompleto. Por m√°s que alardee de otra cosa.

 

La naturaleza del ser humano, su dise√Īo gen√©tico est√° proyectado para ser bueno, para mantener relaciones sostenibles sin muchos quebraderos de cabeza, y desde luego no est√° preparado para emponzo√Īarse en el crimen. Por ese motivo, la solidaridad, el respeto, y en general, las buenas obras, no requieren justificaci√≥n. Se hacen porque s√≠. El crimen, el asesinato, la extorsi√≥n requieren de una justificaci√≥n, de una raz√≥n que el criminal encuentra, no en el fondo de su alma, sino en las razones de Estado, en la religi√≥n, en los agravios hist√≥ricos, en lo que sea ajeno a su propio albedr√≠o porque es estremecedor mirarse a s√≠ y contemplarse como antihumano.

 

La persona madura y la sociedad evolucionada tienden a testimoniar sus sentimientos más nobles a través de su sensibilidad y espontaneidad en compartir sus bienes y sus capacidades con sus semejantes. La solidaridad es el módulo de calificación utilizable al objeto de conocer el nivel de humanidad de los humanos. Es la medida de la grandeza de su corazón.

 

La solidaridad es una labor coral, multipolar y multidireccional. Nadie puede ejercer una solidaridad excelente sin debate y trabajo en equipo con los otros. La realidad humana no puede ignorar a los otros.

 

Cada individuo de la especie se vincula con los otros por el código genético desde la realidad de uno mismo. Afirmada la singularidad y la independencia individual necesitamos de la interdependencia para poder existir y para poder progresar incluso como personas. Somos nosotros mismos a causa de otros.

 

Una persona solidaria es aquella que ha ganado, previamente, dos batallas internas, una  contra el egoísmo autista y la otra contra la dependencia claudicante a cualquier dogma externa a su propia naturaleza y a su propia responsabilidad: la persona solidaria es propietaria y protagonista de su propio destino.

 

La solidaridad, afortunadamente, no es una ideología sino una utopía. Es un horizonte que nos atrae, no una norma que nos limita o una doctrina frontera que nos encierra. La utopía es esa realidad que solo se nos permite ver con las potencias del alma. Sólo se puede ver lo invisible si lo estamos buscando.

 

No hay diferencias ideológicas en el acto de la solidaridad, no se requiere apelar a ninguna doctrina para el amor. No se reconocen diferentes los actos humanitarios de musulmanes, maoístas, cristianos o budistas. El sentimiento solidario es anterior a la ideología: está en el código genético de la humanidad. Y la ideología en su cerebro.

 

La solidaridad se sustancia en estrategias cooperativas y tiene su base moral en el sentido  de pertenencia a la familia humana. La solidaridad despierta lo que de verdaderamente humano habita en nosotros, más allá de diferencias de raza, de ideología y de religión. Eso humano hace que juntos lloremos, juntos nos enjuguemos las lágrimas, juntos oremos y juntos busquemos la justicia, construyamos la paz y renunciemos a la violencia.        

 

Vivir¬† la solidaridad sugiere el nacimiento de una nueva residencia mental en torno a lo local y postula que todo lo grande empieza en lo peque√Īo.¬† Asimismo indica que los seres humanos podemos vivir en la medida que podamos cuidarnos mutuamente. El cuidado comporta activar las tres ecolog√≠as:

 

  1. El cuidado a uno mismo y a sus energías síquicas (ecología mental),
  2. El cuidado a los demás   (ecología social) y
  3. El cuidado a los demás seres (ecología medioambiental).

 

La dimensión humana del cuidar resulta tanto o más importante que ser racional o productor. Como propone Leonardo BOFF, la ética del cuidado es seguramente la más imperativa en los días actuales, dado el nivel de descuido y dejadez que planea como una amenaza sobre la biosfera y el destino humano.

           

La solidaridad es una escuela de los ojos abiertos, del mirar detr√°s y m√°s lejos. Ante el fr√≠o del mercado, la cultura de la solidaridad genera una cultura c√°lida, que conf√≠a en la inteligencia emocional, valora el sentimiento y la implicaci√≥n de las entra√Īas. La forma m√°s perversa de neutralizar el sufrimiento, hoy, consiste en utilizar el mecanismo de la abstracci√≥n: hay millones de excluidos del mundo laboral, pero no conocemos a ning√ļn parado; hay millones de excluidos de las condiciones de vida, pero no tienen nombre. Se soportan mejor los n√ļmeros que proclaman la situaci√≥n de la econom√≠a mundial e incluso los muertos de la guerra cuando no tienen rostro.¬† Se consagra as√≠ la incapacidad de mirar cara a cara al excluido.

 

Ser solidario es siempre reconocer dignidad, dar valor, hacer que alguien se sienta persona, para de este modo, trasformar su propia situaci√≥n. La solidaridad es siempre un camino de ida y vuelta. ‚ÄúLos primeros aprendizajes de la especie humana fueron en la l√≥gica de la reciprocidad‚ÄĚ La direcci√≥n de la ayuda no va en una √ļnica direcci√≥n, como si los empobrecidos fueran s√≥lo simples magnitudes negativas; la ayuda que se les da envilece, tanto al que da como al que recibe.

 

En la definici√≥n de Cultura Solidaria podr√≠amos anotar que no nos¬† limitamos,¬† en este¬† caso, a la acumulaci√≥n de saberes, a la erudici√≥n, a la educaci√≥n, y los buenos modales, actitudes¬† que debemos adquirir y mantener, sino que¬† interpretamos la cultura¬† en lo fundamental, como el producto de una cadena del conocimiento, que pasa por una serie de eslabones tales como: sensibilizaci√≥n, informaci√≥n, comunicaci√≥n , difusi√≥n, capacitaci√≥n , formaci√≥n, organizaci√≥n y movilizaci√≥n, como medios para ocupar - consciente y responsablemente ‚Äď tareas de liderazgo, as√≠¬† como asumir el desarrollo¬† de¬† las formas asociativas de propiedad solidaria, para desatar procesos productivos, concebidos como ejes de la democracia pol√≠tica y social, moderna, representativa y participativa, entendida como un sistema de vida y no solamente como un epis√≥dico ejercicio electoral.

 

La cultura  - como ethos (carácter) individual y social - , caracterizada como ciencia y arte de las costumbres, la entenderíamos como la manifestación  personal,  cotidiana, solidarista y comunitarista, cuya responsabilidad individual respecto a la comunidad es la base del propio bienestar de la sociedad y las institucionalidad moderna, democrática, equitativa e incluyente.

 

Esta √©tica expresada culturalmente¬† en una actitud de cambio y un cambio de actitud, natural, espont√°nea,¬† ante¬† los seres y las cosas en¬† el marco vivencial de la solidaridad, la convivencia y la cooperaci√≥n. Es lo que definimos como expresi√≥n cultural aut√©nticamente humanista, ajena al ego√≠smo, el cinismo y la simulaci√≥n hip√≥crita. Es un sistema de vida m√°s all√° del moralismo convencional y el fetichismo normativo sin vida social. Es decir, la solidaridad como cultura, debe apuntar individualmente al bien com√ļn, la transparencia y la presencia veraz, como elementos¬† constitutivos en¬† las relaciones interpersonales, sociales e¬† institucionales. Estas las bases para construir el nuevo hombre, la nueva mujer, la nueva sociedad y las nuevas instituciones en t√©rminos consecuentes de solidaridad.

 

En este horizonte de cultura solidaria, entendemos la democracia¬† moderna, con una visi√≥n totalizante de la solidaridad ‚Äď no totalitaria ni autocr√°tica -, cuya filosof√≠a se expresa en la vida pol√≠tica, educativa, el ordenamiento econ√≥mico basado en la prioridad social, la cooperaci√≥n y el tratamiento bajo el prisma del humanismo, la pr√°ctica de la √©tica y la conciencia cotidiana individual, extendida al universo¬† social, sin exclusiones ni hegemon√≠as, aceptando el pluralismo, el respeto a la diferencia, la generaci√≥n de oportunidades, la inclusi√≥n abierta y la plenitud en libertad y respeto¬† a los Derechos Humanos y fundamentales.

 

Nos unimos por tanto a la expresi√≥n del gran pedagogo latinoamericano Paulo Freire: ‚ÄúNadie libera a nadie, nadie se libera s√≥lo; los hombres se liberan en comunidad‚ÄĚ

Última actualización el Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 21:21